Cuatro métodos aplicados a un residuo industrial

Un estudio publicado en Foods el 17 de septiembre de 2026 comparó cuatro métodos para extraer proteína de residuos del procesamiento de mostaza parda (Brassica juncea). Los concentrados contenían un 70,67–82,31 % de proteína, pero su peso seco representaba solo el 0,80–1,14 % del peso seco del material inicial. Los autores identifican el bajo rendimiento de extracción como un importante obstáculo para la comercialización.

El residuo procedía de un procesador de Lamphun, Tailandia, tras el prensado mecánico para obtener aceite y la posterior destilación de aceite esencial. La preparación en laboratorio incluyó secado, tratamiento con hexano para reducir la grasa y molienda. Se compararon la extracción alcalina convencional (CON), la extracción alcalina tras un pretratamiento con la enzima Viscozyme L (ENZ), la extracción alcalina asistida por ultrasonidos (US) y la combinación del pretratamiento enzimático con ultrasonidos (ENZ+US).

Diferencias en proteína, sin diferencias significativas en rendimiento en peso

La extracción convencional produjo un concentrado con un 82,31 % de proteína, frente al 77,88 % de US, el 74,96 % de ENZ y el 70,67 % de ENZ+US. Las diferencias en concentración proteica fueron estadísticamente significativas. En cambio, las diferencias en el rendimiento en peso seco del concentrado no lo fueron. Según los autores, los concentrados recuperaron únicamente el 1,65–2,50 % de la proteína presente originalmente en el material de partida.

El estudio midió contenido proteico, color, estructura de las proteínas, solubilidad, absorción de aceite, formación de espuma, emulsificación, actividad antioxidante y digestibilidad in vitro. Los experimentos se realizaron al menos por triplicado; los resultados se expresaron como medias y desviaciones estándar, con un umbral de significación de p < 0,05. Los autores sugieren que la exposición al calor durante el procesamiento industrial previo podría explicar en parte el bajo rendimiento de extracción.

Distintos métodos destacaron en emulsificación y ensayos antioxidantes

La extracción convencional presentó el mayor índice de actividad emulsionante: 42,15 ± 0,69 m²/g, significativamente por encima de los 23,26–27,36 m²/g de los otros tres métodos. Este índice mide la capacidad de formar una emulsión en el ensayo de laboratorio. La capacidad de absorción de aceite de los concentrados osciló entre 3,57 y 3,80 mL/g.

Los dos métodos asistidos por enzimas dieron resultados significativamente superiores a los métodos sin pretratamiento enzimático en cuatro ensayos antioxidantes: capacidad reductora de Folin–Ciocalteu, captación de radicales DPPH y ABTS, y poder antioxidante reductor férrico. El ensayo de quelación de hierro mostró otro patrón: la extracción convencional alcanzó el valor más alto, de 1,99 ± 0,03 mg de equivalentes de EDTA por gramo. Los autores sugieren que los compuestos no proteicos extraídos junto con las proteínas contribuyeron a la actividad antioxidante de los concentrados obtenidos con asistencia enzimática.

Menor digestibilidad con asistencia enzimática

La digestibilidad se midió en un modelo de laboratorio con pepsina seguida de tripsina. Fue del 67,63 ± 0,40 % con extracción convencional y del 66,19 ± 0,43 % con US; los concentrados obtenidos con asistencia enzimática presentaron valores inferiores, del 43,95–50,02 %. Los autores proponen que los antinutrientes liberados durante el pretratamiento enzimático y precipitados junto con las proteínas podrían contribuir a esta diferencia.

Los autores concluyen que el método de extracción modifica la combinación de propiedades obtenidas: la asistencia enzimática mejoró varios resultados de los ensayos antioxidantes, mientras que la extracción convencional produjo la mayor actividad emulsionante y la mayor concentración proteica. Señalan que mejorar el bajo rendimiento de extracción será esencial para la viabilidad industrial y económica.

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