La revisión aborda comunidades alrededor y dentro del trigo

Los microbios asociados al trigo pueden ayudar a suprimir enfermedades fúngicas, pero la actividad medida en un ensayo de laboratorio aislado no siempre se traduce en protección de la planta. Una minirrevisión publicada en Biochemical Society Transactions el 24 de septiembre de 2026 examina esta distancia y los procesos bioquímicos y ecológicos de la supresión de enfermedades. Los autores, de la Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation (CSIRO) de Australia, reúnen estudios anteriores en lugar de presentar un nuevo ensayo de campo.

La revisión abarca comunidades microbianas alrededor de las raíces, dentro de los tejidos, sobre las hojas y en el grano. Su composición depende del microbioma de la semilla, el suelo circundante, los rasgos de la planta y las condiciones externas. La humedad, el pH, los nutrientes y la materia orgánica del suelo determinan el conjunto de microbios disponibles, mientras la planta influye en qué organismos se asocian a sus tejidos.

La actividad en laboratorio y la protección en la planta pueden diferir

Muchos estudios prueban cepas microbianas individuales fuera de la planta. Los autores describen casos en que la actividad antifúngica de laboratorio no se trasladó a condiciones de campo, así como microbios que mostraban poca inhibición en una prueba aislada pero protegían plantas. Estas diferencias motivan el estudio de las interacciones vegetales y de la comunidad microbiana más amplia junto a los organismos individuales.

En un ejemplo de sus trabajos anteriores, los autores describen dos cepas bacterianas cuya intensa inhibición en laboratorio se tradujo en una reducción menor de la gravedad de la enfermedad del trigo en experimentos con plantas. La revisión utiliza el caso para ilustrar el valor de relacionar distintos tipos de evidencia. Los resultados pertenecen a la investigación anterior citada.

Varios procesos pueden contribuir a suprimir enfermedades

La revisión describe la competencia por nutrientes y espacio, las enzimas y los metabolitos microbianos y la estimulación de las defensas vegetales como vías de supresión de enfermedades. Se apoya en trabajos con trigo, otros cultivos y plantas modelo. Los autores identifican lagunas en el conocimiento de cómo funcionan bioquímicamente estas actividades en el trigo y su entorno.

Los métodos moleculares han ampliado el conocimiento de las comunidades y de su posible química, incluidos los organismos difíciles de cultivar. Sin embargo, se desconocen los productos de muchas agrupaciones de genes predichas, y las condiciones de laboratorio pueden no reproducir las señales biológicas y ambientales que afectan a la producción de compuestos microbianos. Los autores proponen combinar trabajos dependientes e independientes del cultivo con estudios en el entorno natural de los organismos.

Los efectos del manejo dependen del cultivo y del contexto microbiano

La siembra repetida de trigo puede aumentar las enfermedades del suelo y reducir el rendimiento. La revisión también describe suelos que suprimen una enfermedad concreta tras un monocultivo prolongado de trigo. Esta supresión es específica del patógeno, y los cambios del microbioma no necesariamente compensan las enfermedades y pérdidas de rendimiento causadas por una presión patógena sostenida.

La siembra directa y la conservación de residuos pueden favorecer a los microbios del suelo y la supresión de enfermedades, pero los restos de trigo también pueden mantener patógenos entre cultivos. Los pesticidas pueden afectar a organismos beneficiosos e interacciones microbianas. La revisión cita además un estudio de rotación y manejo en el que el órgano y la edad de la planta influyeron más en la composición de la comunidad que las diferencias de manejo examinadas.

Los autores proponen conectar química, comunidades y resistencia vegetal

El propio trigo influye en el reclutamiento microbiano mediante las sustancias que liberan sus raíces. Su composición cambia con el desarrollo, el genotipo, la disponibilidad de nutrientes, las condiciones del suelo y el estrés. Los autores describen una relación recíproca entre fisiología vegetal y formación del microbioma, cuyos efectos pueden variar entre suelos y a lo largo del tiempo.

La conclusión propone ir más allá de las cepas individuales para comprender comunidades y mecanismos. Las vías planteadas incluyen suelos supresores de enfermedades, control biológico microbiano y compuestos derivados de microbios, integrados con el manejo del cultivo y la mejora genética convencional para resistencia a enfermedades. Los autores los presentan como líneas de investigación y desarrollo para una protección complementaria del cultivo.

CSIRO financió el trabajo. Los autores declararon no tener conflictos de intereses. Describen el artículo como una minirrevisión cuyo espacio disponible limitó la bibliografía tratada.

FUENTES Y TRANSPARENCIA
  • Exploring the antifungal activity of the wheat microbiome ↗

    Biochemical Society Transactions · CC-BY-4.0 ↗. Louise F. Thatcher, Simon R. Law, Lachlan Dow and Lygie Esquirol (2026). Exploring the antifungal activity of the wheat microbiome. Biochemical Society Transactions 54(10), 1331–1342. DOI: 10.1042/BST20250408. © 2026 The Authors. Published by Portland Press Limited on behalf of the Biochemical Society. CC BY 4.0. Editorial adaptation and translation: FoodRadar. Adaptado y traducido por FoodRadar.

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